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GRÁFICA DIGITAL

De espíritu inmaterial, la imagen carece de sustancia física —como aquella contenida en la mente— y, sin embargo, es capaz de poblar infinidad de pantallas o de ser transportada en haces de luz, de poseer a la materia al transmutarse en objetos, de plasmarse y multiplicarse en todos los posibles medios, incluso en aquellos de naturaleza digital. Me considero un artista que aprecia la "tradición del arte" pero también aprecio las nuevas tecnologías como la del medio digital: lo considero un recurso invaluable y una poderosa herramienta. No entiendo "la condena" y/o "el juicio moral" al que es sometido su uso —sobre todo de aquellos que no aprecian o cultivan cualquier otro tipo de arte que se valga de herramientas ajenas a nuestra desnudez—, después de todo, está probado que, desde el Renacimiento —quizás desde antes—, los artistas han empleado diversas tecnologías para resolver sus composiciones pictóricas, como por ejemplo: el uso de velas, de espejos, de lentes y de cámaras obscuras que de ninguna manera —¡en lo absoluto!— demeritaron las creaciones de célebres artistas (así como tampoco el uso de éstas o de cualquier otro tipo de herramienta le hubiesen podido otorgar algún "valor artístico agregado" a sus obras).

¿Qué sería del arte sin el uso de herramientas? Como su propia historia nos confirma, el arte ha estado ligado a los avances tecnológicos de cada época: adapta la tecnología existente para crear técnicas o metodologías que a su vez motivarán la aparición de otras. La pretensión de restarle validez al arte que incorpora medios digitales, o nuevas tecnologías, equivaldría a encumbrar una falsa virtud sobre un pedestal, el cual, sobra decir, carecería de reflexión y, (posiblemente), profundizaría la ignorancia, la pereza o la envidia; no obstante, también sería falto de toda lógica artística, considerar obsoletas a las formas de creación tradicionales.

Eduardo Casillas.

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